Arquitecto: Javier López bahillo
Aparejador: Jose Ramón Bahillo González
Interiorista: Sarah Alenyà
Fotos: Marc Torra i Ferrer
Superficie construida: 800 m2
Situación: Torroella de Montgrí, Baix Empordà, Girona
Año de Finalización: 2019
El proyecto se desarrolla sobre una parcela rectangular de 1.800 m2 con un desnivel descendente de unos 3,5 metros en sentido norte-sur. Definimos una vivienda apoyada en el linde norte, liberando el máximo espacio exterior al sur y generando dos niveles, uno para la vivienda en la parte superior y otro para una zona ajardinada en la parte inferior.
En el desnivel generado se proyecta una piscina desbordante y un garaje en semisótano al que se accede desde la parte baja de la parcela y que ejerce de límite entre el pavimento duro de la vivienda y el jardín inferior con amplia vegetación.
La vivienda surge de la terraza superior como una casa-mirador que busca la visión del mar y está protegida de los vientos de Tramontana por unos muros en forma de L, que se extienden hasta los límites físicos de la propiedad.
La entrada del edificio se separa de las zonas de estancia de la vivienda por el muro este-oeste. El muro norte-sur sirve de apoyo para una edificación auxiliar, donde ubicamos una casa de invitados independiente del resto de la vivienda. En su vértice se crea un patio interior abierto que recorre las tres plantas del edificio, permitiendo ventilar e iluminar estancias de planta baja y sótano.
La planta primera es un prisma rectangular que se apoya sobre los muros de planta baja con un vacío sobre el patio interior creado en las plantas inferiores. Los vuelos que surgen sobre la planta baja en la orientación sur y oeste conforman un porche cubierto sobre la zona de jardín y piscina. El prisma, en su orientación sur, tiene una terraza cubierta sobre la que recaen los dormitorios de la planta primera. Está dotada de un sistema de protección solar móvil que protege las estancias de su exposición al sur
La piedra, la madera y el cristal dibujan las fachadas en planta baja y semisótano, predominando los colores ocres y terrosos que se integran con el entorno. El color blanco y las celosías de madera de la planta primera destacan sobre el resto de los materiales, que ejercen de zócalo del prisma mirador.






































